22/1/2014

actitud mental

Una vez que se ha padecido un episodio de dolor de espalda, tienen mayor riesgo de que el dolor dure más y reaparezca con mayor facilidad aquellas personas que adoptan una actitud evasiva ante él. Esta actitud se caracteriza por: - Creer equivocadamente que el dolor es el resultado de una lesión de la estructura de la columna vertebral. - Reducir la actividad física -e incluso abandonar el trabajo- por miedo al dolor. - Adoptar una actitud catastrofista ante el futuro; creer que el dolor va a limitar la calidad de vida eternamente. - Abusar de los medicamentos, especialmente de los calmantes. A la inversa, entre los que se enfrentan al dolor los síntomas duran menos y es menos probable que reaparezcan. Esta actitud implica: - Saber que el dolor no suele reflejar la existencia de una lesión, sino sólo un malfuncionamiento de la musculatura. - Mantenerse lo más activo posible y seguir trabajando, y evitar tan sólo lo que el dolor impide hacer. - Asumir que el dolor tiende a mejorar con el tiempo y que en los casos en los que esto no ocurre es posible adaptarse a él sin necesidad de renunciar a casi nada. - No tomar medicamentos, o hacerlo sólo excepcional y transitoriamente si las molestias empeoran.

4/12/2013

Que la espalda envejezca, ni causa dolor ni es un motivo para operarla

Según los resultados de un estudio de la Fundación Kovacs, que publica Neuroradiology, una de las principales revistas científicas internacionales en el campo de la radiología • Tradicionalmente se ha creído que el desgaste de los discos intervertebrales (o “degeneración discal”) era una causa de dolor crónico, por la que frecuentemente se ha operado a los pacientes. • Este estudio demuestra que, realmente, incluso en sus fases más avanzadas la degeneración discal no aumenta el riesgo de padecer dolor lumbar crónico, y que el 47% de los adultos sanos muestran signos de degeneración avanzada pero ni tienen dolor ni lo han tenido jamás. • Todo apunta a que la “degeneración discal” sólo refleja el proceso normal de envejecimiento, y no es una enfermedad, causa dolor ni requiere tratamiento. La aplicación de estos resultados evitará miedos y riesgos innecesarios a los pacientes, y eliminará gastos superfluos para el sistema sanitario. La degeneración discal consiste en el desgaste del disco intervertebral que separa las vértebras. A partir de los 30 ó 40 años todos los humanos presentamos signos de “degeneración discal”, y hasta hace poco se consideraba como una enfermedad que causaba dolor de espalda crónico y por la que en muchos casos se colocaba una prótesis de disco intervertebral o se fijaban las vértebras (“fusión o artrodesis vertebral”). Sin embargo, en los últimos años se ha planteado que la degeneración discal podría no ser una enfermedad, sino sólo parte del proceso normal de envejecimiento. Para determinar si la degeneración discal se asocia o no a dolor lumbar crónico, la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) ha realizado el estudio “La relevancia de la degeneración discal avanzada, como causa de dolor lumbar”. Este asunto genera unos ingentes intereses comerciales, pues las prótesis discales y las fusiones vertebrales que se realizan en todo el mundo por degeneración discal suponen decenas de miles de millones de euros de facturación. Por ese motivo, y para asegurar su imparcialidad, este estudio ha sido financiado íntegramente por la Fundación Kovacs, sin participación de la industria sanitaria ni de entidades con ánimo de lucro. La fiabilidad y relevancia de sus resultados, ha llevado a que el estudio fuera refrendado por Neuroradiology, publicación oficial de las Sociedades Europea y Española de Neurorradiología, que ha adelantado la publicación de su versión electrónica.* La asociación entre degeneración discal grave y el dolor lumbar no es significativa Para llevar a cabo el estudio se hizo una resonancia magnética lumbar a 304 adultos de entre 35 y 50 años. A 240 se les había pedido por dolor lumbar crónico, mientras que los restantes 64 no padecían ni habían padecido nunca dolor lumbar. Los radiólogos desconocieron si las imágenes que estaban evaluando correspondían a personas con dolor lumbar crónico o sanas; sólo informaron del grado de degeneración discal que mostraban sus resonancias magnéticas. La fiabilidad de esa determinación había sido previamente evaluada. En la fase de análisis se desarrollaron modelos de regresión logística multivariante para determinar si existía una asociación entre los signos de degeneración discal grave y la existencia de dolor lumbar, teniendo en cuenta otros factores que podían influir en ella (edad, sexo, existencia de protrusión o hernia discal, existencia de signos Modic -cambios en las vértebras adyacentes al disco degenerado-, grado de actividad física, etc.). El Dr. D. Estanislao Arana, radiólogo de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología y del Instituto de Investigación en Servicios de Salud en Valencia, explica que “se observaron imágenes de degeneración discal grave en el 46,9% de las personas sanas, en las que no cabe duda de que ese hallazgo era irrelevante puesto que no tenían ni habían tenido dolor lumbar en ningún momento de su vida”. Entre los pacientes con dolor crónico, esa proporción fue del 65,8%. Los modelos de regresión mostraron que la asociación entre degeneración discal avanzada y dolor lumbar deja de ser significativa cuando se tiene en cuenta la existencia de otros hallazgos radiológicos (“protrusión o hernia discal” y “signos Modic”). Según indica el Dr. D. Francisco Kovacs, director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda, “estos resultados confirman que la degeneración discal, incluso muy avanzada, se observa en muchos adultos perfectamente sanos, y no es una causa importante o frecuente de dolor. Probablemente, presentar discos “muy degenerados” no sea más grave que tener arrugas en la piel; refleja que el tiempo ha pasado y el tejido ha envejecido, pero ni es una enfermedad, ni causa dolor, ni requiere tratamiento. Quienes tengan discos degenerados no tienen por qué preocuparse; sólo deberían hacer ejercicio, igual que quienes tengan unos discos pletóricos”. Importantes consecuencias: evitar cirugía innecesaria debida a hallazgos inocentes El 80% de los humanos tiene dolor lumbar alguna vez en su vida y, en todos, los discos intervertebrales se desgastan tarde o temprano. Por eso, es muy común encontrar personas con dolor lumbar que además tienen degeneración discal. Sin embargo, este estudio demuestra que esas características simplemente coexisten, pero la degeneración discal no es la causa del dolor. Esto significa un cambio de concepto radical, pues hasta ahora el dolor atribuido a degeneración discal era el motivo más frecuente por el que se colocaban prótesis discales y se realizaban fusiones vertebrales en la sanidad pública y privada española. Este estudio sugiere que, tal y como plantean las más recientes guías de práctica clínica norteamericanas basadas en el conocimiento científico, seguir haciéndolo podría significar el derroche de cientos de millones anuales de euros y exponer a los pacientes a los riesgos y perjuicios innecesarios derivados de una operación que no se dirige a la verdadera causa de su dolor. “La fusión vertebral tiene unas indicaciones muy claras, en las que mejora la evolución de los pacientes, como ciertas fracturas traumáticas graves o algunos casos de compresión de las raíces nerviosas por el deslizamiento de una vértebra sobre otra (la “estenosis espinal por espondilolistesis”)”, –señala el Dr. Kovacs-, ”pero seguir operando la degeneración discal, cuando ya se ha comprobado que no es una causa de dolor, simplemente carece de sentido”.

18/11/2013

CÓMO APARECE EL DOLOR DE ESPALDA

El dolor de espalda aparece por un mecanismo neurológico. En algunos casos, este mecanismo es activado por alteraciones de la estructura de la columna vertebral ("alteraciones orgánicas de la columna vertebral"), que se pueden ver en radiografías o Resonancias Magnéticas. Sin embargo, en la mayoría de los casos el dolor aparece por otras causas, como sobecargas o lesiones de la musculatura o los ligamentos. En esos casos, el resultado de las radiografías o la Resonancia Magnética puede ser normal aunque haya dolor y limitación de la movilidad. Antiguamente se creía que el dolor de espalda se debía siempre a alguna anomalía o alteración estructural de la columna vertebral y, a la inversa, que siempre que existía alguna de éstas aparecía dolor. Hoy en día se ha demostrado que no es así: Por una parte, muchas de las alteraciones que se consideraban causa de dolor de espalda han demostrado no provocarlo. Quiénes, por ejemplo, tienen una anomalía de transición lumbosacra o una escoliosis de menos de 60º no tienen dolor de espalda con más frecuencia que el resto de la población. Por otra parte, en la mayoría de los pacientes con dolor de espalda, y especialmente en los crónicos, no se demuestra ninguna alteración estructural que pueda explicar sus síntomas. Los estudios científicos demuestran que en la mayoría de esos casos las pruebas diagnósticas más sofisticadas, incluyendo la Resonancia Magnética, dan resultados normales o encuentran anomalías irrelevantes, que no justifican las molestias. El dolor de espalda aparece y se mantiene mediante un mecanismo neurológico: a)Se activan unas fibras nerviosas concretas -conocidas como A delta y C, o "sensibles a la capsaicina" o "nervios del dolor"-.b)Su activación causa dolor y desencadena inflamación y contractura muscular,c)Se constituye un círculo vicioso porque la inflamación y la contractura muscular mantienen activados los nervios del dolor. d)Existen estudios científicos que demuestran que si la activación de las fibras Adelta-C dura más de cierto tiempo, se ponen en marcha mecanismos bioquímicos que pueden perpetuar su activación indefinidamente. En esa situación, el dolor se mantendrá aunque desaparezca la causa que inicialmente lo desencadenó. Este mecanismo neurológico que causa el dolor, la inflamación y la contractura muscular: Puede ser desencadenado por alguna lesión estructural. Por ejemplo, cuando se produce una hernia discal se activan los nervios del dolor que están en las capas externas del disco al entrar en contacto con las sustancias que están en su interior. En este caso, una Resonancia Magnética permitiría ver la rotura de la envuelta fibrosa y precisar la causa del dolor.Pero también desencadenarse sin lesión estructural. Por ejemplo, el mantenimiento de una postura incorrecta puede sobrecargar un grupo muscular y provocar su contractura, excitando los nervios del dolor que lo inervan. Si la musculatura del paciente es insuficiente o asimétrica, la sobrecarga puede mantenerse mucho tiempo o repetirse periódicamente. En este caso, ninguna exploración radiológica permitiría ver la lesión que causa el dolor. Son causas aceptadas de dolor de espalda: -Las fisuras, protrusiones o hernias discales cuando permiten el contacto del núcleo pulposo con los nervios del dolor situados en la envuelta fibrosa. -Las degeneraciones importantes de la articulación facetaria a "artrosis facetaria"- -Las contracturas musculares, desencadenadas por sobrecargas posturales, esfuerzos o alteraciones de la forma de la columna vertebral. En este último supuesto se incluye la escoliosis de más de 60 grados. -La compresión de una raíz nerviosa, por ejemplo por una hernia discal, una estenosis espinal o una espondilolistesis de grado III o IV . La contractura muscular como causa de dolor de espalda La contractura muscular consiste en la contracción persistente e involuntaria de un músculo. Puede ser causa o consecuencia del dolor de espalda. En estos casos, la contractura aparece esencialmente cuando se exige al músculo un trabajo superior al que puede realizar, ya sea intenso y puntual -por ejemplo, un esfuerzo excesivo- o mantenido y menos intenso -por ejemplo, quedarse unas horas en una postura inadecuada-. Por otra parte, algunas anomalías de la columna vertebral o desequilibrios entre la potencia de la musculatura favorecen que unos grupos musculares estén trabajando constantemente más de lo necesario, lo que les predispone a contracturarse. En esa situación, es fundamental hacer el ejercicio adecuado para cada caso específico para contrarrestar esa tendencia y evitar la repetición de las crisis. La contractura muscular causa dolor de espalda por varios mecanismos: La contractura de un músculo activa directamente los nervios del dolor que están en él, desencadenando dolor de espalda. Además, el músculo contracturado puede comprimir la arteria, disminuyendo el riego sanguíneo a la zona. En esa situación se forma un círculo vicioso porque el músculo con menos riego tiende a contracturarse más fácilmente y, además, la falta de sangre activa más los nervios del dolor. Si esa situación se mantiene un período prolongado o se repite con frecuencia, el músculo se contractura cada vez más con mayor facilidad. En esa situación, hacer el ejercicio físico adecuado a cada caso es fundamental para romper esa tendencia. La contractura muscular como consecuencia del dolor de espalda. Con independencia de cuál sea su motivo, el propio dolor de espalda puede causar la contractura muscular por un mecanismo reflejo. En estos casos, la contractura no es la causa primaria del dolor, pero sí un factor añadido que puede agravarlo. Además, puede empeorar algunas de sus causas. Por ejemplo, en una hernia discal dolorosa , la contractura muscular puede aumentar la fuerza de compresión sobre el disco y facilitar más la salida del núcleo pulposo. La inflamación La inflamación consiste esencialmente en una gran dilatación de los vasos sanguíneos junto con una apertura de sus poros, permitiendo el paso de líquido, sustancias y células desde la sangre a los tejidos, por lo que éstos aumentan de volumen y temperatura. La activación de los nervios del dolor provoca la liberación de varios neurotransmisores que dilatan los vasos y abren sus poros, desencadenando la inflamación del tejido en el que son liberados. Esta es la llamada "inflamación neurógena", y algunos de los neurotransmisores implicados son el CGRP (calcitonin-gene-related-peptide), la NKA (neuroquinina A) y, sobre todo, la Sustancia P (SP). Además, algunas células de la sangre se activan en determinadas circunstancias, especialmente cuando detectan la presencia de microbios, liberando sustancias que atraen a otras células de defensa del organismo, dilatan los vasos, abren sus poros y permiten el paso de esas células a los tejidos. Esa es la conocida como "inflamación humoral" y algunas de las sustancias liberadas son las prostaglandinas y los leucotrienos. Se ha demostrado que la inflamación neurógena y humoral se potencian entre sí y que ambos procesos están implicados en los dolores de espalda. Eso explica la eficacia de los antiinflamatorios para su tratamiento, puesto que dificultan la fabricación de prostaglandinas e impiden la potenciación de la inflamación humoral y neurógena. En el dolor de espalda, la inflamación es esencialmente consecuencia de la liberación de neurotransmisores que conlleva la activación de los nervios del dolor y, secundariamente, de la puesta en marcha del proceso de la inflamación humoral. No obstante, una vez que existe inflamación, ésta se convierte en un factor agravante añadido: Por una parte, porque las sustancias liberadas en la puesta en marcha de la inflamación humoral son capaces de activar los nervios del dolor y aumentarlo. A su vez, el dolor conlleva la liberación de los neurotransmisores implicados en la inflamación neurógena, lo que aumenta la inflamación y constituye un círculo vicioso. Por otra parte, porque al aumentar el volumen de los tejidos aumentan el riesgo de compresión nerviosa y pueden agravar la eventual lesión causante. Por ejemplo, en una hernia discal, la inflamación puede aumentar el volumen del material pulposo extruido, o disminuir la luz de la fisura de la envuelta fibrosa por la que salió. -Para más información: www.espalda.org

3/9/2013

CAMPAÑA PREVENCIÓN DE LOS DOLORES DE ESPALDA EN LOS ESCOLARES 2013-2014

El Govern presenta la nova edició de la campanya per prevenir el dolor d´esquena entre els infants en edat escolar organitzada per la Fundació Kovacs i l´Organització Médica Col.legial.

La desena edició d´aquest còmic, realitzat per l´il.lustrador Adolfo Arranz, es distriuirà entre els infants de 8 anys.




http://www.espalda.org/divulgativa/su_espalda/escolares/tebeo_2013.pdf


El Tebeo de la Espalda 2012

16/7/2013

La mochila y el dolor de espalda en adolescentes

En el 2002  Grimmer et al.  publicaron que los niños no deberían llevar mas del 10% del peso corporal en sus mochilas. En otro estudio (Steele et al., 2003) se concluyó que llevar mochillas provoca compensaciones posturales y que con el tiempo se producen influencias negativas en la columna en desarrollo.

En el tebeo de la espalda publicado por la Fundación Kovacs se abordan este tipo de consejos que han demostrado ser validos para mejorar la salud de la espalda de niños en edad escolar. Concretamente el artículo publicado en la revista Spine ( Kovacs FM et al. 2011) demuestra que una campaña tan simple, operativa y barata como  la entrega de un "Tebeo de la espalda" y su lectura en clase, guiada por el profesor, que tardó menos de 10 minutos es efectiva, pues mejora el conocimiento por parte de los niños con respecto a las medidas de prevención efectivas. La magnitud de ese efecto es relativamente pequeña pero resulta significativa y se mantiene como mínimo 3 meses después de haberse aplicado. Además, el bajo coste de la campaña permite generalizarla y repetirla periódicamente.

Una herramienta interesante para maestros de educación física. Si quieres conocer más herramientas apuntate a nuestro curso de espalda sana en edat escolar.